Lo primitivo y lo contemporáneo.

Naturaleza humana. Ugo Rondinone en el Museo Anahuacalli

IMG_3833

El Honorable

Cuando las esculturas colosales de Ugo Rondinone se exhibieron en el Rockefeller Center el año pasado, la yuxtaposición de materiales de los edificios del centro de Manhattan y las esculturas de piedra del artista suizo generaban un dialogo entre lo antiguo y lo moderno, entre nuestro presente y nuestros orígenes. A pesar de los siete metros de altura de las esculturas, éstas quedaban sumergidas entre los rascacielos de la ciudad. Este Stonehenge en el centro de Nueva York no sirvió como punto de referencia para la navegación y caza, ni como observatorio o centro ritual; pero si como escenario de miles de selfies en instagram.

El Extasiado y El Sereno

El Extasiado y El Sereno

En esta ocasión, dos de las nueve esculturas presentadas en el Rockefeller Center, se encuentran montadas en el patio del Museo Anahuacalli, lugar proyectado por Diego Rivera para albergar su colección de más de 50 mil piezas de arte prehispánico. El Anahuacalli se levanta de la misma piedra volcánica surgida de la erupción del Xitle con la que esta hecho. Los gigantes situados fuera del Museo, El extasiado y el Sereno, parecen vigilar la casa de energía que asemeja la construcción, como si se tratara de un lugar mágico, lleno de poder y melancolía.

Dentro del edificio encontramos otras 14 figuras más, de diferentes tamaños y con diferentes personalidades que vienen dadas por las variaciones en la posición y proporción de las piedras que los forman. Cada una representa estados fundamentales del ser; el perdón, la envidia, la culpa, la euforia, la esperanza, la justicia.

Vista de la exhibición

Vista de la exhibición

Las esculturas que conforman Naturaleza humana son un recordatorio de nuestro ser básico. Las piedras son el material que guarda la memoria del mundo. Aún viviendo en una era con gran desarrollo tecnológico es parte de la naturaleza humana sentirse impresionado e inspirado en la presencia de una roca gigante.
La perspectiva elemental y arcaica de las piezas de Rondinone hace eco en las piezas precolombinas de la colección del Museo, ambas hablan sobre nuestro pasado y nos obligan a mirar hacia atrás para pensar nuestro origen como civilización.

Las asociaciones entre el Rockefeller Center, Diego Rivera, el mural destruido en 1933 por incluir un un retrato de Lenin, las esculturas
arcaicas de Rondinone y la colección de piezas prehispánicas del museo, generan un dialogo entre diferentes épocas con la contemporaneidad.

Las piezas que conforman Naturaleza humana hablan desde distintos lugares sobre tiempo y de la naturaleza de los materiales. Estas
esculturas entablan diálogos muy interesantes con el espacio, con las piezas que las rodean y con el espectador. Los diferentes tamaños de las esculturas refuerzan su carga simbólica, mostrándose atemporales, permanentes y endebles al mismo tiempo. Primitivas y contemporáneas a la vez.

La muestra estará hasta el 8 de mayo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli.

 

 

Alfonso Santiago
@fonsfonsfons

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s