Nueva etapa de Textos A.C.

Esta es la primera vez que escribo un post para Textos A.C. en primera persona. Y lo hago para despedirme de este proyecto. 

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En 2011, mientras estudiaba Ciencias de la Comunicación en la UNAM, y con una incipiente necesidad de escribir sobre arte contemporáneo, decidí abrir un blog. No fue sino hasta enero del año siguiente cuando, en un sueño -esto es real-, tuve la casi religiosa anunciación del título de ese proyecto que aún sólo estaba en mi cabeza: Textos A.C.

Al abrir los ojos, busqué rápido una pluma y un papel para ver escrito el nombre. Así pensé que el A.C. era Arte Contemporáneo. Luego reparé en que también había una referencia común de esas siglas: Asociación Civil. Al respecto sólo supe que podía ser un juego de palabras muy de la actitud del arte de los noventa. O no. Tampoco es que me importara una conexión, aunque sea sórdida, que vinculara esa generación de artistas con lo que estaba empezando a hacer.

Acerca de por qué “Textos” no podría dar una respuesta certera. A veces lo vinculaba con la idea estructuralista de “las obras de arte como textos” de Barthes, a veces con que lo que ahí hacía eran textos. Nada del otro mundo.

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Quisiera decir cosas que traté de hacer operar con Textos A.C. durante el tiempo que lo hice más que seguir contando anécdotas desechables: traté de dar cuenta de situaciones, dinámicas y discursos que veía circular en el campo del arte local que no tenían una vía directa de visibilidad. Me refiero a esos subtextos de cada pieza, a lo que algunos artistas tenían que decir y a cosas que simplemente pasaban y no se hablaban de ellas. En mayor o en menor medida, fueron intenciones que siempre estuvieron presentes.

También tuve la preocupación de escribir sobre arte contemporáneo con palabras más accesibles para la gente “no entendida” del arte sin dejar de paracer interesante o curioso a los “conocedores”. Fue algo que quise hacer porque la mayoría de las publicaciones que abordan estos temas se fija muy poco en los neófitos e iniciados del circuito.

Otra cosa que siempre he querido contar es la metodología de esa sección aérea y virtual llamada #LaPiezaDelDía. Con este apartado pretendí repensar el modelo de las revistas actuales. Quise alojarla fuera del blog y dejarla sólo en las redes sociales como una postura frente al flujo de información. Asumir que puede ser consultada o sólo quedarse como un dato invisible frente a los lectores digitales. También pensaba, al hacer esa sección, en la minimización de los densos contenidos del arte actual; comprimirlos sin miedo a la banalización. Me gustaba mucho pensar cómo #LaPiezaDelDía se transformaba según la red social en la circulaba.

#LaPiezaDelDía se publicaba diario de lunes a viernes sin horario fijo. Para alimentarla, me basé en cinco núcleos de investigación: historia del arte contemporáneo mexicano (que tenía como fuente principal la imprescindible investigación La era de la discrepancia); historia del arte contemporáneo internacional (buscando referentes del quehacer actual en el pasado); mainstream (entendido esto como el arte contemporáneo más acercado a los grandes públicos gracias al mercado); actualidad del arte contemporáneo mexicano (dándole espacio a artistas jóvenes a veces fuera de la escena y a la producción reciente de artistas locales consolidados); y actualidad del arte contemporáneo internacional (revisando las prácticas más actuales de los artistas en el mundo). No se trataba sólo de tuits o post aburridos en Facebook.

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Textos A.C. para mí significó una gran herramienta para aproximarme al arte contemporáneo a nivel general. Me permitió conocer a artistas increíbles, darme cuenta de los vicios del campo, disfrutar de sus virtudes, y sobre todo, acercarme a la realidad desde un punto de vista crítico basado en el conocimiento.

Pese a que seguiré haciendo colaboraciones en nombre y para Textos A.C., este blog mutó y dejó de pertenecerme. Es el momento para darle una nueva vida a esta pequeña plataforma. El encargado de hacerlo será Alfonso Santiago, un editor, artista, diseñador y mediador con quien comparto ideas respecto a la difusión y promoción del arte contemporáneo. Él hará de este blog una cosa completamente diferente que no dejará de ser sugestiva e inquietante.

Ahora podré ocupar con comodidad el lugar pretencioso y vacío del “fundador”.

Nos leemos, Textos A.C. [T\ 

Alejandro Gómez Escorcia

 

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