Los museos de arte del presente

Carlos Amorales, _Subconscious city, 2008. Colección del Museo de Arte Carrillo Gil. Adquisición reciente.En la actualidad, los museos de arte contemporáneo están caracterizados por erigirse como lugares de lo «real» -no como cubos cerrados y aislados del mundo, como muchos piensan-; y por ser productores de presente. ¿Cuáles son los detalles de estas particularidades?

Comencemos por recordar cómo nacieron los museos: después de la Revolución Francesa, cuando aparentemente quedó derrocada la monarquía, se rescataron las obras que tenían cualidades artísticas destacadas. Para separarlas de su función apologética al imperio y la religión, se decidió colocar esos retratos y monumentos en un lugar neutral donde pudieran ser apreciados sólo como objetos de placer. Fue así que se fundó el Museo Nacional en el Palacio de Louvre en 1773 (Shiner, en Gómez, 2012: 19).

Las funciones de resguardo y neutralización de discursos visuales, como se lee, fueron las que inauguraron la necesidad de los museos. Irónicamente, luego se vio, se alzaron como normadores del gusto dominante.

Se desarrollaron como cámaras de arte donde se exhibía, con fuertes cargas de arbitrariedad, el arte «bueno» y se excluía el «malo» -que se resignaba a estar en los salones independientes-.

Museo Nacional Palacio de Louvre.

Por su imagen autoritaria se despertó un deseo de disolverlos con las vanguardias de los sesenta y setenta, que con la bandera de recobrar la relación entre arte y vida realizaron muchas de sus acciones fuera de estos recintos –y que después fueron exhibidas, sin problemas, en estas estancias-.

Pero la institución artística por excelencia sobrevivió a todos estos intentos de zangoloteos gracias a que nunca perdieron de vista su objetivo principal: generar y presevar una colección. El museo funcionó tradicionalmente como lugar en que los testimonios del pasado fueron coleccionados y unidos en una imagen total que se consideraba como representación socialmente obligatoria de la historia (Groys, 2008: 194-195).

Por tener en sus manos los referentes históricos del arte de distintos momentos, los museos han llegado hasta nuestros tiempos, sin embargo, debido a la transformación constante de la noción de lo artístico éstos también se han modificado. ¿Cómo son hoy los museos de arte contemporáneo? ¿Qué características los hacen vigentes?

Teresa Margolles, _In the air_, 2008. Museo Universitario Arte Contemporáneo.

Los museos de arte, hoy

A diferencia de los museos tradicionales, los de arte contemporáneo ya no se encargan de dictar el gusto dominante. Ese lugar lo han perdido desde el momento en que otras instancias sociales, como los medios, se han ocupado de anunciar las modas y comportamientos a seguir.

Pese a que ya no dominan ese trono, los museos no han dejado de ser espacios de gran convocatoria. Ahora más que nunca son destinos preferidos de multitudes, pues es ahí donde convergen intereses intelectuales, culturales, políticos, sociales e, incluso, económicos.

En otras palabras, se podría decir que el sistema museal es respetado. Viene a ocupar, prácticamente, el lugar privilegiado que dejó el genio artístico en la segunda mitad del siglo XX.

Hay dos aspectos que hacen a los museos de arte contemporáneo sitios de gran interés: primero, son lugares donde aparece lo «real» y segundo, son fábricas de presente.

Francis Alÿs, _Sin título (El mentiroso, la copia del mentiroso)_, 1994. Colección Museo Tamayo Arte Contemporáneo, INBA-Conaculta. Adquisición reciente.

El museo: lugar de lo «real»

Con frecuencia se piensa que los museos son camarillas apartadas; espacios donde es imposible crear inferencias tangibles en la realidad. Pero no es así. Filósofos como Jaques Rancière  describen que el museo es un lugar más de lo «real» por asignar a los objetos distintas capas semánticas que se traducen como materiales de significación. El museo no está de un lado y lo real del otro (Rancière, 2009: 277).

Para Boris Groys, lo «real» de los museos está íntimamente ligado con su colección. Asegura que al aglutinar piezas, obras y proyectos en su repertorio, los museos permiten identificar todo lo demás que está fuera, que sí es lo «real». El desarrollo presente del arte no puede, pues, ser recuperado del movimiento de representación coleccionadora (Groys, 2008: 195-196). El museo aquí se presenta como un contrapunto de lo «real»; ambas instancias se hacen existir en un mismo plano y por tal se erigen como estadios de la «realidad».

Mario García Torres, _A Brief History of Jimmie Johnson`s Legacy_, 2006-2007. Colección del Museo de Arte Carrillo Gil. Nueva adquisición.

El museo: productor de presente

El aspecto que hace más fascinante a los museos de arte contemporáneo es, sin duda, su capacidad de producir el presente. ¿Cómo sucede esto? ¿Con qué mecanismos un museo puede construir una imagen de la actualidad?

Hay que empezar por decir que este proceso de producción de presente comienza con su colección. Con esto queremos decir que el capital de los museos, lo que los sostiene, es el tiempo, que es el verdadero valor patrimonial inherente a cada museo (Palacios, 2013).

Los museos del presente coleccionan arte que ha sido legitimado socialmente, ya sea por su presencia dentro del campo artístico o por su inferencia en otras entidades sociales, como la tecnología, la moda, la ciencia, etcétera.

Al coleccionar, el museo no deja ver –con frecuencia- sus métodos de adquisición y para el público en general parecen actos conspiratorios de los curadores y directores. Pero no hay que perder de vista que los museos son lugares, también, de diagnóstico de la época.

Teresa Margolles. _Muro Baleado_, 2009. Colección Museo Tamayo Arte Contemporáneo, INBA-Conaculta. Adquisición reciente.

Si bien muchas veces las colecciones sirven a las instituciones museales para consolidar su identidad y reforzar su historia (el caso del Museo Tamayo y el Museo de Arte Carrillo Gil, por ejemplo) hay que enfocarse en pensar cómo una colección, o una curaduría de ésta, en su momento o en el futuro, valora ciertas ideas o sensibilidades (Hernández Chong-Cuy, 2013).

Pese a que los museos tienen la capacidad de seleccionar, coleccionar y curar objetos y situaciones artísticas, éstos están ante la gran imposibilidad de recolectar el hoy. El museo sólo puede coleccionar el ayer. El «hoy», quizá, llega a asomarse en algunas exposiciones temporales.

Aquí hay que ver que los museos no construyen presente con el simple hecho de coleccionar. El mecanismo es más complejo: después de adquirir obras, los museos pueden –por ejemplo en una muestra efímera- crear una comparación histórica de sus piezas recientes con las pasadas y establecer así qué es realmente actual. Nuestros museos de hoy son máquinas no sólo para la colección, sino también para la producción del presente mediante la distinción entre viejo y nuevo, inédito y diferente (Groys, 2008: 193 y 195).

MoMA

De este modo, se deja ver que al final del día los museos –y pese a su impedimento de coleccionarlo- son los productores del presente, pues no hay otro lugar -¿los medios?- donde se pueda hacer este tipo de comparación histórica.

Ahora, ¿qué tan legítimo es el presente que generan los museos ante sus visitantes?  Los museos funcionan como medios masivos, que son instituciones emisoras, en el sentido de exhibir en sus espacios discursos que hasta ese momento tenían circulación muy restringida (Carlón, 2012: 206). Ya dependerá del espectador crítico, los enlaces educativos y los programas académicos de los museos qué tanto se puede hacer aparecer ese presente performado.

Como conclusión provisional, se puede decir que los museos de arte contemporáneo, más allá de ser espacios públicos, son arenas de lo «real» y factorías del presente. Estamos ante recintos que, emergidos de la época, se encargan de producir la apariencia de una realidad. [T\ 

-Por Alejandro Gómez Escorcia // @Textualex

Fuentes

  • Carlón, Mario (2012), “Entre The File Room y Bola de nieve: usuarios e instituciones colaborativas en la era de la convergencia arte/medios” en Colabor-arte. Medios y artes en la era de la producción colaborativa, Buenos Aires, La Crujía.
  • Groys, Boris (2008), “El museo en la era de los medios” en Topología del arte, La Habana, Criterios.
  • Hernández Chong-Cuy, Sofía (2013), en entrevista con Carolina Castro para Artishock, http://www.artishock.cl/2013/03/sofia-hernandez-chong-cuy-el-coleccionismo-debe-funcionar-hoy-y-tener-una-mirada-para-el-futuro/ – comments
  • Palacios, Carlos E. (2013), Texto curatorial de la exposición Nuevas adquisiciones de la colección del Museo de Arte Carrillo Gil.
  • Rancière, Jacques (2009), “Otro tipo de universalidad” en El tiempo de la igualdad, Barcelona, Herder.
  • Shiner, Larry (2004), La invención del arte. Una historia cultural, Barcelona, Paidós, en Gómez, Christian (2012), El arte contemporáneo y sus mediaciones. El circuito del arte contemporáneo de la ciudad de México como espacio público de construcción de sentido, México, tesis de licenciatura UNAM.
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